viernes, 14 de abril de 2023

Pelé, el que se peló

Bardo de la Taurina

 


Duerme, duerme negrito,

y si el negro no se duerme,

viene el diablo blanco.

 Y ¡zas! le come la patita,

 chacapumba, chacapumba, pumba…

compositores Atahualpa Yupanqui / Héctor Chavero

 

Pelé, el de la colonia Nápoles que fue paisaje viviente de esa latitud donde como un volcán a tiro de piedra La Plaza México ya estaba sumida pa ´abajo y levantada pa’ arriba cuando el Negrito Sandia llegó a la esfera terrenal, hace sesenta y nueve temporadas donde también colosal en eso de las excavaciones y las elevaciones lo es la Iglesia de San Antonio de Padua a donde a nuestro palmado de moda le daba por ir a arrodillarse con rutinaria repetición, ¿Qué tanto haces ahí?  Si tú no eres un pecador empedernido al contrario por fuera eres como Miércoles de Ceniza y por dentro blanco como Primera Comunión.

La muerte es seria, porque nadie se ríe de ella, entonces esperemos que el baulito donde está ese tesoro de amigo, sus amigos a quienes abrazo Silverio, Jorge, Gabriel, Ángel, Mundo, Alfredo… lo arrimen a su templo y hagan oídos sordos a ese runrún de esparcirlo en una ganadería porque no es abono pa’ la tierra, ni nadie le puso los cuernos, entonces ¿Qué tiene que hacer entre vaqueros un hombre del asfalto?, la crudeza nos dice que Pelé se tornará en soledad que es la paz de los sepulcros y el destino de los que se lo ganaron sin poses, sin sonrisas falsas, sin cuitas en las redes sociales, sin hambre de reflectores, ¿Pa ’que? si era auténtico.

 Una urna de concreto gigantesca está siendo capaz de provocar un impasse pa’ los amantes de la nostalgia en particular de la Plaza México y aquí la pregunta sería ¿Hasta dónde pa’ atrás da el interés por lo de ayer?, si hoy un joven de treinta y cinco años ve la imponente escultura en el atrio de la plaza monumental en recuerdo de Manolo Martínez, ¿Qué de raro tiene que pregunte quién es?

 Pelé gustaba de caminar las calles de su colonia la de los dos hoteles donde se vestían toreros y se desvestían las buñis, por ahí hizo mandados a granel a los vecinos y cuido y recreo a los muy mayores o enfermos ¡Cuanta bondad!, con su tarjeta de presentación que por un lado decía educación y por el otro respeto, que es mucho, pues eso lleva implícito la honradez y la fidelidad al amigo que es la más difícil porque en ella siempre está la cola de Satanás que tiene pinchos de tentación.

Ese humo que no se ve hasta que se hace mal uso de él y es que como su conjugación no se aprende en la escuela sino en la calle, aunque los muy refinados digan que se mama en casa.

 Y los que como el referido su hogar lo fue la calle, que es la más grande de las carpas si consideramos que este mundo es un circo donde no todos los animales caben por la maldad de los antitaurinos, él sabía muy bien que la calle es una ruleta rusa donde hoy se está y al siguiente tiro, ya no se está.

¿Es empecinamiento  la muerte en su aceptación o en su negación?, pa’ algunos sí, más lo que debe de ser es el saber irse a tiempo, como se nos fue Pelé, en este alargue de Semana Santa 2023 ahorrándonos el trance de verlo jodido y si te piras al arrullo de aplausos y sentimientos te vas en volandas, no como en el caso de La México que nos tiene en ascuas sobre un futuro incierto y de alguna forma inmerecido por la forma en que un servil de intereses ajenos le dio al blanco y con ello tiño de luto a la afición y al público que gusta de un espectáculo macho donde la sangre es presente y el dolor no es ausente, pero tampoco es equitativo ya que lo ponen más los toros que los toreros.

 El meollo de todo esto es que no hay equidad, no hay democracia y no la hay porque salvo  las fichas del dominó que por un lado son negras y por el otro son blancas es muy difícil emparejar la balanza, la que siempre se carga a un lado hasta con los fallecidos, de ahí  aquello de que no hay muerto malo, así sea un ahuehuete en el Paseo de la Reforma o un anónimo con destino a la fosa común, paradójicamente la muerte  lucha o es espontanea con la  vida, ya lo demás es cuestión de creencias, creo que también le llaman fe y como dicen que esa muere al último, mientras no suceda con sarcasmo podríamos preguntarles a los que le han sacado jugo a la plaza; ¿Si ya se dieron cuenta  de que en todo esto no se ha señalado un solo culpable  de la familia taurina?, como si quienes la abarataron y la volvieron frágil hasta la indefensión se hubieran esfumado.

Y no ha sido así, culpables lo son quienes tuvieron la oportunidad de ser figuras y no dieron ese paso adelante que los pudo llevar hasta la idolatría, luego los de primera línea pues ahí anduvieron y digamos que a otros más se les pudo ver sin disgusto, más de los demás migrantes de otras labores, vagos, juniors, usurpadores que pasaron por La México con mucha pena y nada de gloria, buscando el cajón del olvido donde se guardan las carpetas de la mediocridad, ¿No se van a dar sus nombres?, ¿O se necesitaría un disco duro pa’ que cupieran todos?, la misma cantaleta sería con determinados ganaderos que al no poder competir con Santa Clara, con Alpura, con Lala,  vinieron a dar los cuartos traseros con edades dudosas, dejando en los tentaderos la bravura y redondeando los cuernos como si fuesen ubres, que no lo hacen ellos físicamente, ya lo sabemos, pero se lidian con su hierro, ¿Por qué se quedan callados?  Porque a la siguiente ya no les van a comprar litros ordeñados.

 De los empresarios que los hay dignos decir que; son hombres de negocios como dice la canción de Emma Elena Valdelamar que interpretaba “Paquita la del barrio” ‘Cheque en blanco’ -Yo no soy letra de cambio, ni moneda que se entrega…- ¡De ahí el regateo de siempre!

 

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