lunes, 17 de septiembre de 2012

CORRIDOS TAURINOS MEXICANOS



Siendo la Fiesta Brava la convergencia de todas las artes, sin duda la que le pone alegría y melancolía, lo es la música, la cual en su expresión más mexicana la eleva a la cúspide del sentir, que en los ‘Corridos Taurinos Mexicanos’ enciende la flama intensa  en la creación de los autores, en la ejecución de los músicos y en las voces de los interpretes  de las letras que se columpian entre la penumbra del olvido y lo oscuro de lo desconocido, que sea cual sea el caso, el maestro de lo popular, de lo musical y de lo taurino que lo es; Don Eduardo Enrique Heftye Etienne, les ha dado oxigeno en estos tiempos nuevos a través de su  interesantísima obra ‘Corridos Taurinos Mexicanos’, los panegíricos cobran justificación en el caso de este personaje que vio la luz en el  Puerto de Tampico, de donde salió Heftye Etienne, para proyectarse y  consagrarse después de un   largo  sexenio que le llevo parir esta recopilación musical taurina  de cuatrocientas páginas en las que se desbordan letras, historias, biografías, grabados e información, con la que usted lector enriquecerá  su acerbo cultural pues ¡imagínese! lo que será conocer autorías entre muchas subrayadas como los corridos; ‘De los santos toreadores’, el de ‘Valiente Ponciano’, el de la ‘Cogida de Rodolfo Gaona’, el de ‘La gloria y Pasión de Carmelo Pérez’, el ‘Corrido a la muerte de Alberto Balderas’, y que decir de aquellas letras que Alfonso Junco le puso al ‘Corrido de Lorenzo Garza’,  ¡Abran paso al vendaval: aquí va Lorenzo Garza!, ¡Este es el de Monterrey: sismo y estatua!,  en fin, en estos tiempos en los que la tauromaquia mundial requiere de ser apuntalada, también en lo cultural, nada mejor que esta gema popular ‘Corridos Taurinos Mexicanos’.
 Y una pregunta ¿Desde hace cuanto tiempo, a un toreador no se le dedica un corrido? y  como se le  va a dedicar si el primer requisito es ser popular, y eso, en estos tiempos, como que no se da con las primeras lluvias, aunque nunca falta el chubasco que en este caso se llama Luis Conrado, ‘El Torero que Angustia’ y nos rememora a Carmelo Pérez,  a Félix Guzmán, a Paquito Ortiz, a Valente Arellano, toreros cuya sangre fue lava ardiente que enardeció el volcán de la taurina,  por eso no debe de extrañar  que el momento de mayor estallido que se haya vivido en la Plaza Arroyo, fue aquel cuando la multitud se entregó a  Cornado, quién con un terno más palmado que el romanticismo torero, se brindo hasta cepillarle la mazorca a la muerte y en recompensa la afición lo proyectó a circundar el albero, al tiempo que lo diluviaban  con monedas, billetes, prendas y lágrimas de emoción, ese mismo torero fue el que en el estreno de su alternativa,  allá en Atengo Hidalgo, con un par de cojones y el corazón saliéndosele por el esternón henchido de entrega, le arrancó las peludas y el rabo a un bravísimo torazo sinodal  de ‘El Batan’ lo que da pie a desear que se les prenda el Bulbo Raquídeo a los empresarios  y conformen un mano a mano, con dos toreros muy deseados por aquellos lares que lo son; el propio Luis Conrado y Lorenzo Garza Gaona, pues esto podría ser el detonador de un binomio de alto imán taquillero y ya que andamos en esto de futurear ¿será Lorenzo Garza Gaona? el  que abra la Temporada Grande confirmando alternativa, ojala así sea porque la empresa  necesita un espada mexicano que le abra la tarde a la figura española que inaugure y que mejor que sea un torero con esencia, con abolengo, con percha, con aroma y sobre todo con el taurinismo suficiente como para que desde el arranque  la afición se decante por el surgimiento de un paladín azteca que les ponga las peras a tostón a los de allá y también a los acá, que vienen de allá  ¡Empresa, no le de vuelta! ahí está ese nombre que pesa, engalana y garantiza Lorenzo Garza Gaona el nieto de aquel ‘Magnífico’ al que la afición  le exigió, pasara a rasero, a ‘Manolete’ en la propia Plaza México lo cual hizo aquella tarde de 1946 en la que le mocho los rabos a ‘Amapolo’ y a ‘Buen Mozo’, Y ‘óijala’ algún día un cantador de corridos  nos de en obsequio aquello de la ‘Mágica’ inspiración; 
Eran sus abuelos un par de gallos finos,
Que en los alberos labraron los dos su destino
Si los designios son mandatos divinos,
Pues herencia de triunfo llevas en el Garza y el Gaona
¡Venga Lorencillo! Brindemos con los mejores vinos
Por esa dinastía torera, de la que tú hoy,  también eres gallo fino.
Bardo de la Taurina 
13 de Septiembre del 2012.

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