sábado, 4 de octubre de 2014

SIN TAPUJOS BARDIANOS

Bardo de la Taurina
La Fiesta la hacemos todos


La casa de los toreros que es la única que realmente y a mucho orgullo pertenece en todos sentidos a la torería nacional y con representación internacional que es la Asociación Nacional de Matadores la que liderea el solvente Francisco Doddoli al alimón con Sello Bardiano retomaron bajo el aura del interés, la cultura y la convivencia las Tertulias Taurinas que en este ciclo han sido rubricadas como ‘La Fiesta la Hacemos todos’ esto en una clara alusión a que en nuestra alegoría van de la mano, el toro, los toreros, los aficionados, las empresas y autoridades pues sin el equilibrio estaríamos acelerando la debacle que en muchos aspectos permea porque los imperialistas viven en el error de no darse cuenta o que les valga madre saber que nunca en el mundo, las dictaduras han sido saludables y menos en una eucaristía de arte.

 


Así que bajo ese principio fue convocada la afición libre y soberana e incluso los que viven bajo el rigor de la bota que castra la libertad de gustos o que por miedo o auto sometimiento, no ejercen su libre albedrío, el caso es que el viernes de apenitas, el conclave del taurinísimo y la cultura reinauguraron la embellecida sede la cual por cierto ahora si luce de acuerdo a su giro que es el taurino, donde los testimoniales de sus personajes de seda y oro penden de los muros que respiran torería y al resguardo es que se reunieron las futuras figuras de la torería encabezadas por Juan Pablo Llaguno y Antonio Mendoza,   a quienes en el arte acompaño el supremo señor de la pintura taurómaca el maestro Francisco Álvarez.  




Decir de ellos más que lo que Juan Pablo Llaguno expreso con aquello de ‘Que mientras la pasión exista, la fiesta vivirá’ y que tal aquello salido de la ‘garganta sequita, muy sequita la garganta…’ de Antonio Mendoza ‘Yo soy torero que nació pensando en ser figura’ expresiones que con sitio, mando, valor e inteligencia, nos subrayan que lo que estos toreros expresan con palabras son capaces de sostenerlos en los alberos como ha sucedido, de ahí que los aplausos que se arrimaron pa’ sus molinos sean más que justificados y la afición les agradece que en la máxima tribuna del compartimiento extra ruedos hallan puesto muy en alto el listón.




En cuanto al arte resaltar que la obra del profeta Francisco Álvarez, bautizado así por el hecho de que este personaje en donde quiera que presenta su obra triunfa como lo hizo el viernes del diluvio donde entre un manantial de arte tres obras le bastaron para reafirmar su grandeza, la primera el ‘Joselito Adame’ oleo monumental que plasma al torero de moda e imprescindible en cualquier plaza que se ostente como taurina, luego el conclave quedo maravillado con esa joya bautizada como ‘Las tres pasiones’ que plasmadas en lienzo de arte representan al toreo, a la gachi, y al vino, y que decir de la escultura alambrada bajo el tejido fantasioso que de la genialidad del artista Francisco Álvarez se convierte en ‘Montera de Arte’.
 
Como de Arte también lo fue la muestra Gourmet que nos brindo el forcado y chef Aldo Castellanos y su cuadrilla gastronómica, la cual sorprendió con el sabor de sus recetas originales de:

Ante tanta muestra de torería y cultura solo decir que suenen las palmas en honor del conjugar el himno de nuestra causa ‘La Fiesta la hacemos todos’



En el elenco de la Plaza México,El desencanto del encanto’

En casa de Doña Graciela Olmos ‘La Bandida’ que fuera la emperatriz de las madrotas de México, donde sus pupilas carecían todas ellas de pudor, pero no de elegancia y atractivo existían un par de tipos uno mentado ‘El Palito’ y otro conocido como ‘Ámbar’ ambos tenían una misión, estar al pendiente que todos y todas quienes de alguna manera intervenían en el espectáculo del sagrado recinto fueran dignas, merecedores (as) de estar en el elenco y que todo combinara a la perfección, que todo estuviera perfectamente montado, todo en armonía buscando lo excelso para el público, que pagaba por el deleite y el gozo y es que la señora ‘Bandida’ como empresaria era de bandera y sabía que al público siempre había que ofrecerle lo mejor de lo mejor,  aunque para eso hubiera que privilegiar todos los gustos por sobre todas las circunstancias y referente a como se cuidaba la pulcritud en el negocio transcribo al dedillo fragmentos de lo expresado por el trovador Pepe Jara (revista Arcana, febrero 2002) quien trabajo en la casa citada en la calle de Durango frente a lo que fue El Toreo de La Condesa; ‘¿Cómo era la casa de La Bandida? Bueno, había en la entrada de la Bandida un cabrón a quien le decían ‘el Palito’, que nos revisaba a todos los cancioneros: si venían boleados nuestros zapatos, si veníamos planchados, si olíamos de las axilas, si teníamos barba o manos sudadas, ‘Ámbar’ era el jefe, era el que revisaba a las muchachas de pe a pa, si traían la ropa interior bonita’…




En fin algo queda claro que en esa casa donde se vestía de luces Luis Castro ‘El Soldado’, donde Manolete le obsequio a La Bandida la más fina de las guitarras que España pariera, dado que Doña Graciela era también una compositora consumada ‘La Enramada’, ‘El Siete leguas’, ‘Soldado valiente’, todo combinaba, todo era atractivo, todo era buscando privilegiar al respetable, con el más atractivo de los elencos artísticos en toda la extensión de la palabra, lo que hoy a leguas se ve que por acá no sucedió a la hora de combinar los nombres pa’ lograr un atractivo monumental y es que eso de ‘Mover el abanico’, requiere de un poquito de gracia y otra cosita’ , ‘lo siento mi amor, ¡no puedo ocultarlo!, ¡no puedo callarlo!, ¡no puedo!…’

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