sábado, 4 de noviembre de 2023

Un terno de flores y una flor para el Camino

 

     Isaac Fonseca y Jacobo Hernández Almas gemelas, gemelas del alma.

     Para quien tomó la Fotografía vaya para él un amplio de reconocimiento de autoría

Me pidieron que escribiera algo pa’ el día de los difuntos, pero ese día no hay nada que celebrar, algunos recuerdos sí,  así que recordé a algunos grandes y me pesqué al más vivo de los vivos con un recuerdo chido, de quién tiene apariencia de niño; Isaac Fonseca, que lo fue, el de  su retorno a Madrid  tan cacareado como lo del “Niño artillero”, que no sé si con esto de los libros en modo fuera de gracia, que les dieron a los morritos pa’ desviarles sus débiles neuronas, todavía los “Niños Héroes” existan como también el “Santo Niño de Atocha”.

De ahí que ofreciera tema pa’ jalarle el hilo a la aguja, todo comenzó con que el tarasco regresaría a las ‘Ventas’ de ese Madrid al que Agustín Lara le dedicara un pasodoble ¿Lo conoce usted?, no se vaya a ir con la finta del popular chotis, ese nació de unas letras que el ‘Chamaco’ Sandoval su arreglista de toda la vida le obsequio al maestro Lara con motivo de un acariciado viaje a la capital española y que se le había venido cebando o chisporroteando.

La letra original comenzaba con algo así; -Cuando vayas a Madrid te voy hacer emperador de Lavapiés…- es decir originalmente la obra era masculina y luego por el propio Agustín Lara fue feminizada y musicalizada, ¿Quién llevaría a una dama a un lugar como ‘Chicote’?

Y como el toreo es música al ver anunciado un burel que se llamaba ‘Bolero’ conjugue el nombre y así se lo comunique al director de orquesta de vida taurina Jacobo Hernández, también a una punta lo lleve al tema del terno que uso de segunda piel ‘su’ torero Isaac Fonseca, un color ostia hilado con oro y con nardos de colores, ataviado.

Jacobo Hernández el hermético gurú de los callejones de la vida y de la muerte, me comentó cadenciosamente, como es todo en él, que el pensamiento de que ese terno había pertenecido a uno de los tres señores de la Divina Providencia que lo es Morante de la Puebla, no era exacto, y esto ha de ser ahora que ya hay parné la confección estuvo a cargo del maestro Justo Algaba y hondó en que ese atavió en particular fue diseñando al alimón, con el propio torero el que goza del afecto del sastre.

El torero trajo al vuelo el recuerdo de su abuela Doña Basilia quien gustaba mucho de la forma, el color y el aroma de los nardos y ¡Venga la Magia!

De Michoacán a Madrid con los nardos llenos de sutileza brotando de las manos de las bordadoras, ¡Que vaya que son artistas de todas las piezas!, lo subrayado de la magia obedece a que si no fuese así el pitón hubiese entrado por los pulmones y no hilvanando solo la chaquetilla.

Por si algo faltara a este trance mágico, decir que el propio sastre Justo plasmó por dentro de la chaquetilla unas letras alusivas a un secreto que solo él y el torero conocen.

La bitácora del terno inicio en Dax Francia el día de su alternativa, luego se lo puso pa’ la confirmación en Nimes, con el mismo se presentó en Morelia Michoacán donde fue averiado y así surco el Atlántico nuevamente hasta entrar al taller y de paso una ajustada pues el matador andaba de enflaque ¡Qué envidia!

Luego ya vino lo de Madrid de donde quedo pa’ que le echen talacha y de paso, me pregunto ¿Por qué si el terno es tan reciente no trae machos de campanitas o caireles de grueso calibre?, ¿Será que a Isaac le apetece la moda vintage y si a esas vamos y habiendo tenido en el escenario al burel “Bolero” y a los nardos bordados en seda. ¿Cómo no recordar aquello de?

“Varita de nardo”

Un grande como Joaquín Pardavé, mi menda por haber nacido en la década de los años cuarenta y más aún avecinado en la colonia Del Valle acompañado de los abuelos, padres y chachas prietas y buenotas, lo veíamos con toda su bonhomía sobre la banqueta de su casa, así que no sería raro que de ahí haya salido “Varita de nardo”, la canción que hoy la engarzamos con ese recuerdo y con ese terno ya referido de Isaac Fonseca, el que gusta de la gorras beisboleras y del alejamiento icónico de un torero de civil, dicen que lo importante es lo que haga en la plaza y que desde luego lo más meritorio es su incontrolable valor, lo cual como tal es muy peligroso, incluso pa’ un hombre tan suertudo como él.

Y vaya que decir esto aprieta por el cogote a cualquier individuo, pues la suerte es cambiante en un instante, sino que lo diga Xóchitl, que no es caldo y si candidata que tuvo la suerte de ser despreciada del Palacio Nacional y en unos meses si la fortuna le sonríe podrá abrir por ella misma la ‘Puerta Grande’.

Ahora me trae la mente el recuerdo de algunas canciones más de Joaquín Pardavé como; “Caminito de la sierra”, “Pénjamo”, “Negra consentida”, “Plegaria”, “No hagas llorar a esa mujer” las que me dicen que a lo mejor en la reversa de la vida, está mi vida y es que los recuerdos son botonería que resguarda las andanzas tiernas.

Abriendo la tumba

Entre lo que siempre ha llamado la atención es que al bonachón de “El baisano Jalil” lo hayan enterrado vivo, así como lo está leyendo usted, pues cuenta la leyenda que Pardavé había comprado todas las tiras de un mismo número de la Lotería Nacional al que le tuvo tanta fe que no se despegó de él un solo instante y como lo enterraron con el mismo tacuche que se palmó, al resultar con el Premio Mayor los ambiciosos parientes lograron abrir el ataúd y encontraron el cuerpo boca abajo y la tafeta del forro del ataúd rasgada.

Otros componen esto y dicen que lo que traía adentro del traje era el testamento, pa’ el caso es igual -homicidio imprudencial-.

Las 4.30 de la México ¡Un capricho!

Estaba cañón ser el hijo de una de las madres más hermosas de este país y señora del Jet-Set como lo era Norma Gaona, primogénito de una figura del toreo del calibre de Paco Camino, aquel niño que nació en Camas, Sevilla, España siendo sabio, nieto del empresario taurino de la Plaza México Dr. Alfonso Gaona, y quien como suegro vetó al yerno de que México, gozara largamente del toreo espléndido del sevillano, sin duda con esos antecedentes Estaba cañón pa’ Paco Camino Gaona.

Nacido en Madrid de donde luego regresó pa’ convertirse en el nieto de oro al grado tal, que cuando los festejos de la Plaza México corridas y novilladas por tradición se venían celebrando a las cuatro de la tarde, sucedió que Paquito jugador de una liga beisbolera (amateur) tenía partidos los domingos a las primeras horas de la tarde y pa’ que al empresario-abuelo y al “Pelotero” les diera tiempo de llegar a la corrida, más que por un capricho porque se le calentaron las pelotas el Dr. Gaona bateo el horario clásico y lo recorrido a las cuatro treinta.

Así es el amor a la mexicana de un abuelo por un nieto al que hizo ‘Legionario de Cristo’ como lo fuimos los niños bien, del Instituto Cumbres.

 Paco fue llave mágica pa’ que las ‘Ventas’ de Madrid le abriera la puerta de su aula cultural al libro del natalicio cien de Silverio Pérez, pues llegar ahí no es enchílame otra de huitlacoche con pápalo quelite, máxime que “El Compadre” se hizo el miope y le saco la vuelta a Madrid.

Sin duda la peña taurina de ‘La Aceituna’, obvio la que esta Polanco, es una de las más nice con decir que ahí liderea con su voz moruna el as de la cámara Angelito Bernal y por supuesto Camino Gaona gozaba del buen ¡Salud!

Se fue Paquito y con él un acervo viviente de ver la fiesta, que la entendía por adentro como pocos y por fuera aprendió mucho de su magia que también tiene pasajes negros, como el luto.


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