jueves, 23 de junio de 2016

MONSIEUR PONCE, ¡COMO NINGUNO!

        
TORERO DEL ¡HOLA! ¡HOLÉ!
En el toreo  lo inconmensurable, lo increíble, lo inimaginable, lo inigualable se llama Enrique Ponce y es que después de lo ocurrido, lo realizado, lo esculpido,  el domingo 19 de este año  Poncista, en  Istres el que es habitado  por franceses de almas aromatizadas y abiertas a lo excelso, que va de lo pintoresco de sus callecitas a lo moderno de su plaza de toros, conocida como la Arene de Palio, la que por sí misma es una joya que fue construida en 2001 y que cuenta con camerinos, salas de estar, de conferencias, capilla, un ruedo diametral de 45 metros bordeado de barreras color vino de Burdeos y cuyo graderío es tan selectivo que más que tendido parece un estuche de fino cristal cortado  resguardado por el rojo de la seda que es símbolo de las cortes francesas las de los tiempos imperiales y al decir esto es como si Istres desde en ‘denantes’ hubiera presagiado o ya estaba preparada para que una tarde veraniega arribara a ella no nada más el más guapo de los toreros, sino el que vendría a  reafirmar porque es desde hace décadas y lo seguirá siendo mientras se le dé la gana el torero de mayor majestuosidad  del orbe.



La región por estas fechas celebró su feria como lo viene haciendo desde hace quince años lo cual merecía ser rubricada con bombo y platillos, aunque tratándose de Francia lo correcto sería celebrarlo con burbujas de champaña, sin descartar un buen rocío de tintos que por acá se les dan como en ninguna parte, para ello se armó un serial bastante interesante, pero que importa con quienes si como moño a la celebración anunciaron con antelación en el pomadoso Club Allard de Madrid que el ‘Divo de Chiva’ estaría ahí y sería él con su presencia, quien daría la primicia de algo que iba a ser grabado con diamantina en los pergaminos de los libros de la historia, no se necesitaba más  que un inusual ‘display’, que no cartel, porque esos se estilan para anunciar las corridas de toros y eso sería algo diferentísimo en los anales del Arte de Cuchares, el desplegado alusivo era enorme sobre un fondo blanco, del cual surgía una estela en tonalidades grisáceas sobre la que a su alrededor se desplegaban por doquier las siluetas negras de seis cabezas de toros y entre ellas flotando  las notas rubíes cual partitura de sinfónica, de tres cuartos mirando a  la base, la figura del maestro señorial y majísimo enfundado al más clásico estilo de James Bond, en un sobrio y elegante esmoquin en negro catafalco en el cual  resaltaba el blanco hostia de la camisa de seda que era símbolo de pureza certificada, de sus manos displicentemente desmayadas en una sostenía un toledana de acero forjado y en la otra el granate textil de su muleta mágica, a sus pies acharolados se leía en letras rojas L’ Hommage y en el siguiente piso caligrafiado en blanco perla y tamaño superior Enrique Ponce, más abajo ISTRES 6 Toros 6, dimanche 19 juin 2016 - 18 h.


Así llegó la tarde del éxtasis, su majestad dibujado dentro de la seda bordada del carmesí luminoso en hojas arboladas en hilos de oro y plata,  ropaje éste que uso en las tardes triunfales recientes de México y Madrid, el despeje de plaza en solitario lo realizó sobre el guion escrito por su imaginación al que denomina ‘Crisol’ y que en algunas aristas refulgentes lleva el ausentismo de los pasodobles pues los canjea por las notas de piezas operísticas y clásicas por citar   ‘El Concierto de Aranjuez’, ‘La Misión, ‘Turandot’  y otras linduras. De luces desorejo a lo que le salió por detrás del telón resaltando la obra cumbre del toreo intemporal, la cual realizó al alimón con ‘Esparraguero’ del hierro de Núñez del Cubillo al que se le perdonó la vida y luego su majestad se metió en el smoking, bordó una encíclica de peludas y cola, desorejó a los que le quedaban  y a ritmo de Can - Can se fue en volandas con una leyenda que en  los cuernos de la luna decía ¡Eres el más Grande!

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