lunes, 15 de junio de 2020

Voces de allá, mudos de acá


México y anexas…las Bardianas
Columna Cosmopolita
Foto enviada por Forcado Carlos Álamo
Tal vez el pasatiempo favorito de muchos, que gustan de esto, que son las corridas de toros y que  parecería se pretenden meter dentro de una burbuja pa’ que nadie las toque, lo cual de todas formas seguirá teniendo dos vertientes, la de los dueños y que atajo, no lo son únicamente los monopolios a los que me refiero, sino a quienes creen que son dueños de la Fiesta y que de alguna manera, si lo son, porque dentro de ella cada quien parece  tiene  su propia fiesta (ésta si con minúscula) y más aún o  ¿peor aún? piensan que su fiesta es todo en el mundo, lo que me dice que un hombre puede vivir dentro de una burbuja donde un toro y un toreador rigen el universo del creyente, no sé cómo se subsiste siendo aficionado dentro de ese mundo limitado y dependiente no del  O2 o tal vez H 2O, sino del O L E.

Como quiera que sea ese mundo actualmente aquí es débil, aunque suene como un gancho al hígado o si no ¿Por qué  insistentemente se escucha que a la Fiesta hay que defenderla?, la respuesta es; No porque sea pequeña, sino por el hecho de que otras expresiones son mayores y en muchos casos antagónicas a la propia Fiesta, más lo que está sucediendo  es que la Fiesta a la mexicana en la mayoría de sus aristas, anda como el robalo, a media agua a nivel mundial, salvo una o dos o tres o  excepciones que pa’ un universo son pocas, que señaladamente se identifican  en lo relativo al; Capítulo Mexicano de la Sociedad Internacional de Cirugía Taurina,  en el renglón de Museos y/o Bibliotecas con  el ‘Centro Cultural Tres Marías’ y su Biblioteca Salvador García Bolio, otro baluarte  lo encontramos en la orfebrería de Ayudados  donde Javier Durán “El Vale” es el más codiciado del orbe, ¿en qué más taurinamente México es ejemplo y orgullo?

Dejemos de lado a la ganadería, por ser materia prima  diferente a la de allá, no mejor una que la otra sino distintas,  reconociendo que aquí se lidia ganado proveniente de sementales y vacas de allá, por ende se da implícito que la torería de aquí, está hecha para los toros de aquí mismo, es decir es local y que los toreros extranjeros aquí ejercen el oficio de mineros a cielo abierto pues a lo que vienen es a vacacionar y de paso a llevarse el oro y el moro,  aparte de  ponernos la bota en el pescuezo con sus condiciones las que ejercen con la complicidad descarada de vende patrias que por supuesto aquí existen, pero a ver, abramos el abanico de las comparaciones   ¿con la reiteración del cuestionamiento de ¿que tenemos superior en todo lo extenso de la baraja a lo de otros países?; tomemos para este ejercicio las plazas capitalinas de la Ciudad de México y la de Madrid y va la pregunta ¿porcentualmente que número de aficionados entran cada año a una y a otra? y antes de dar la respuesta algunos podrán decir que la Plaza México prácticamente tiene el doble del aforo, lo cual es cierto, nada más que hasta  un niño primario sabe que el número de habitantes de la CDMX es muy superior al de Madrid, así que si a esas vamos mejor ni le movamos, y de una vez ya en este  inciso otra pregunta ¿en la Plaza México existe un grupo de contra peso más influyente que el del ‘Tendido 7’ de Las Ventas?

Bueno, como vamos a tener un grupo si en todas y cada una de las líneas de la Fiesta mexicana no existe un solo líder y no me estoy refiriendo a los representantes  temporales de los gremios, me estoy refiriendo a ese hombre de luces o de paisano que se eche la Fiesta al lomo, no le pongamos nombres solo género, ¿Dónde está la ganadería insignia?, ¿Dónde está el torero representativo?, ¿Dónde está el tendido expresivo?, lo que sí está presente son los apapachitos cibernéticos, la coba en gel y sobre todo los actos de ilusionismo que a final de cuentas se han convertido en conformismo por no decir en conjunción del yo me engaño o más dramático del juego que todos jugamos y que el único que puede acabar con ello devolviendo el ritual  a su esencia es el Toro, pero como el hombre es el pensante, por eso se inventaron  las puyas llamadas Leonas, no fuera hacer que el Toro se mostrara con toda su pujanza y entonces sí ¿Quién lo va a parar? y de lidiar y hacerle faena, ya mejor ni hablamos, sigamos confundiéndonos en pensar que lo artista ahora lo pone el animal y no el torero, lo cual no necesariamente siempre sucede por efecto del puyazo, ¡No! atrás de todo esto hay un laboratorio natural de cruzas en las ganaderías que se decantan por ese tipo de burel.

¿Será tal vez por esas diferencias abismales que en el renglón de audiencia o recepción de noticias que  cada vez más los aficionados mexicanos se vuelcan sobre lo que viene de España?, comenzando por la atención tan necesaria y tan subrayada que los ganaderos y la torería española están haciendo pa’ afrontar el problemonon de la pandemia y el otro permanente que lo son los anti taurinos, destacando esta semana por separado las alocuciones de la Presidenta de la Comunidad de Madrid,  Doña Isabel Díaz Ayuso,  y por otro lado el discurso del MT Enrique Ponce, la pregunta aquí sería sus equivalentes mexicanos, ¿por qué no se han pronunciado sobre asuntos o problemáticas similares?,  ¿o será? porque alguien les puso tapabocas, por aquello del semáforo rojo ¿o es qué no tenemos equivalentes?, ¿qué no tendremos un Ponce con su cultura, convocatoria, y resonancia mundial? o porque de plano estamos mudos.
Como mudo se quedó cualquiera que vio esa fotografía en la que a un costado de la Catedral Metropolitana, donde por cierto se dio el primer festejo en la hoy Ciudad de México, una pequeña guerrera titulada en torería, al estilo, o tipo, o imitación de  las campañas publicitarias de la firma italiana Benetton, poso (no se sabe ¿con qué intención?) al lado de los albañiles, plomeros, yeseros, talacheros  quienes se promueven mediante un letrero paupérrimo que se colocan frente a sus torsos famélicos y las miradas asfixiadas de desesperanza,  ¿ingenio o desesperación? a lo que ha llegado el toreo, con lo que ello conlleva.

Reconozcamos que en estos tiempos solo unas cápsulas culturales elaboradas por el Consorcio de Hierro y otras por algún romántico e idealista independiente,  están luchando por tener presencia y hasta comunicación con los aficionados, por lo demás ¿Qué se está haciendo en S.O.S.?, ¿criticar en las redes?, ¿Por qué?, ¿Por qué son benditas? o ¿Por qué son malditas? la respuesta sería porque estamos en el tiempo del amateurismo camaleónico donde un micrófono de celular o un canal de YouTube tan fácil de tener como tu nieve de limón parecerían extender un diplomado en tauromaquia con mención de cuac, cuac, cuac  y eso es un riesgo dentro de algo tan serio, como lo es, un oficio donde los hombres se juegan la vida y como respuesta encuentran ser juzgados por amateurs, que no tienen que ver con los enterados de La Fiesta, lo cual nos lleva a pensar que mientras la Fiesta no le vuelva a encontrar el acomodo a los de chile, de dulce y de manteca esto va seguir siendo un champurrado que a fin de cuentas no es más que agua, masa y chocolate, por eso es que la Fiesta hoy ha perdido mucho de su esencia que lo es; el sabor.

Y pa’ estar conscientes de la gravedad que esto significa, preguntémonos ¿se podría concebir una cantante sin sentimiento?, ¿un poeta sin inspiración?, ¿una cocinera sin sazón? , ¿un toro sin bravura?, ¿un torero sin temple?, ¡claro que no!, porque todas esas condiciones sine qua non son vida, que le dan vida, a la vida de los artistas y es aquí donde deberíamos de preguntarnos, ¿qué sentido le hemos dado a nuestro rol de aficionados?, ¿ el de ya no ser parte integral de la Fiesta?, mas comencemos por preguntarnos ¿Qué es ser aficionado? y ¿Qué entendemos por sentido?,  ¡Ah! y si cualquiera de sus frases de explicación las va a rematar con una eufórica y ficticia expresión de ¡Carajo! como creyendo que eso lo rubrica como taurino, su siguiente paso sería cambiar el ¡Ole! por el ¡Gol! y seguir imitando  lo superficial, comparando lo que no tiene comparación y adulando de lo que carecemos, que es; ¡Unión!

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