Toro y Toreros Fiesta Popular y Tradición

El Toro expresión de bravura en el arte del maestro Ricardo Guevara
El caso
que hoy nos debería de concientizar es el de; ¿hasta dónde se les ha permitido
a los depredadores boca bajear a la Fiesta Brava?, con nuestras sumisiones incomprensibles
como esa de 'Demostremos a los ‘antis’ que los taurinos somos gentes decentes,
educadas, gentiles y hasta muy monos’, dejemos que bloqueen los accesos a las
plazas, que nos destruyan los automóviles
en los que llegamos a nuestro espectáculo, que nos intoxiquen con los olores
nauseabundos que se desprenden de sus fiambres, que tengamos que ver sus tetas
flácidas, desorientadas y pintarrajeadas con cátsup, sigamos haciéndole a los
decentes mientras los enemigos con pancartas, mensajes de texto y viva voz nos
escupen en la cara que somos unos desalmados, ignorantes, insensibles y asesinos, expresiones éstas que vierten los anarquistas
de alquiler que sirven a los partidos políticos del color que les convenga, y
aquí es oportuno soslayar que estos maléficos nada tienen que ver con quienes
se preocupan por dar habitad, alimentación, higiene, salud y cariño a los
animalitos domésticos.
Pintura emblemática de la modernidad taurina Ricardo Guevara
Pero la tolerancia tiene un límite y se debe
respetar, mas cuando se trasgrede azufrosamente como lo fue usando al matador de Apizaco caído y en su
nombre le endilgaran una retórica de falacias contra la propia fiesta
incluyendo el arrepentimiento por haberla ejercido y subrayan que él dijo que
no tuvo el valor pa’ haberla dejado y rematan con el supuesto pedimento de
perdón, desde luego todo ello imposibles de haber sido expresado por el torero
empezando por su estado físico y por su convicción, pasión y amor a lo que fue
su vida activa, no transcribiré el
comunicado por que quienes membretan unos tales ‘Gladiadores por la paz’, un
Alexander Garín Rojas que en sí, deben de ser la coraza de Leonardo Anselmi el enemigo
número uno del arte de la taurina, quienes lo que buscan es escaparate y
difusión y como quien debiera demandar por difamación está imposibilitado no sé si las porras, los grupos, las cofradías,
las redes sociales o los aficionados, se manifestarán enérgicamente y con
acciones dejando de lado el Manual de Carreño, en lo que a mi concierne solo
expresar con ira que lo que hicieron los
mercenarios no tuvo madre, pues solo unos hijos de la
chingada como ellos serían capaces de usar falsamente y enlodar a un ser humano
que se halla fuera de combate de esa manera repudiable, putrefacta y cobarde.
El maestro Botero en laexpresión popular

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