FANALES COLORADOS

Tu me acostumbraste
a todas esas cosas,
y tú me enseñaste
que son maravillosas
por eso es que los cuadrúpedos cobijaron su ternura
con la inofencivilidad que pedía edad y trapío, lo cual el veedor-asesor de la
empresa, debió de informar al patrón que lo que le estaban ofreciendo no estaba
para la solvencia y el prestigio de esa plaza
y es que siendo realistas salvo uno al que le empezaban a salir los
bigotes los demás estaban como bikinis en Acapulco, unos apenitas en la rayita
y los otros de plano dando las nalgas y aun así los aprobó, ¡Qué Pena! Y
vayamos ahora con lo relativo a;
Pero ahí no termino
todo, el español Ginés Marín que es un torerillo como hay muchos y por lo tanto
no hay que gastar pa’ verle. A un bobalicón enjuto le receto muletazos de esos que pega cualquiera y
que provocaron que parte del público de almíbar le otorgara una
orejilla y otro puñado dejándose llevar por la bullanguería o tal vez
por el espejismo que les provocó el
haber estado expuestos al sol o por cachondeo, ondearon desquiciantes los
kleenex pidiendo hasta las criadillas
del difuntito, lo cual provocó que el
juez Conrado García el que ya había dado
muestras de falta de conocimientos, autoridad y criterio para aplicar el
reglamento se dejara manipular por el puntillero Fernando Ríos y por la tardanza
de arrastre para conseguir que le
mocharan otro pedazo de retazo en aras de
mancillar el prestigio de Cinco Villas, por lo tanto ahora Don Luis Marco Sirvent
tendrán que ajustar tuercas desde
corrales donde ‘Ya está cerrada con tres candados y remachada la puerta negra’ hasta autoridades de palco e incorporando la
de callejón, lo cual lograría echando mano de nombres de jerarquía como el del
matador Jesús Córdoba, el taurino Paco Camino Gaona o el crítico Oscar Mejía.
Y vinieron los
Recortadores Españoles con un espectáculo que enrojeció las palmas de tanto
aplaudirles y solo sugerir que el toro de Lecumberri Hermanos, que quedo vivo
sea lidiado a muerte a puerta cerrada para evitar suspicacias de que fue
toreado en otro festejo, pues eso sería gravísimo para su prestigio señor
empresario y usted no está pa’ hacerse el haraquiri.
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