SILVERIO NOS UNE, CON JOSÉ TOMÁS.
Recién se dio el
alumbramiento en Texcoco del libro oficial del Centenario del Natalicio del
hombre insignia por antonomasia de la Escuela Mexicana del Arte de la Torería
Silverio Pérez Gutiérrez, vendrá la presentación ante la sociedad y los medios de
la Ciudad de México y la confirmación como lo dictan los cánones, podría ocurrir en Madrid, eso sí, rociada con
vinillo de Jerez, el libro tiene percha
que se denota en el obispo y azabache de su vestidura y se cuidó de no echarle al hombro un ayate chichimeca de
tan mal gusto como el que a
manera de capote de paseo ‘paseó’ por la escenografía el matador galapagueño el
sábado pasado, en el que en transporte blindado se llevó toda la lana del municipio
que le da cabida a la Feria de San Marcos, el libro mueve la romana cargando
historia y arte pictórico, sin que falte la escultura y la poesía, no está
afeitado y por ello arremete con verdades, el producto no salió maquillado con
melcocha, su información no proviene de libros comprados por metro sino de
quienes vivieron aquellos tiempos y
viene prologado por ‘La Peña Taurina los
de Armillita, Garza y Silverio’.

Se destaca un capítulo
donde se da el encuentro gráfico de dos príncipes. El de Pentecostés y el de
Galapagar, a los que el letrista dimensiona en una realidad ineludible que es
la muerte a la que el hijo añadido de ‘Agüitas’ eludió una tarde en que la
gloria de la trascendencia mortuoria, se le arrojo a los pies y se le peló, por eso de la quirúrgica médica,
(¿o sería de la chingonería médica?) dejándolo convertido en un torero de
primera línea, como hay otros, que tarde a tarde desde que la temporada es un
amanecer y hasta que llega el crepúsculo
allá en el norte español, donde el toro llega con cinco hierbas, más
pujante y feroz que un rinoceronte ante hembra en brama, se pelean espartanamente entre ellos el sitio
sin dejar de sentir el brío y la enjundia de los benjamines que vienen
apretando como perros y que en las ferias importantes que dan y quitan se juegan el pellejo como
lagartijas ante resortera de hule de llanta, eso sí, a diferencia de los demás
José Tomás, registra una paupérrima actividad,
mas con ello le basta para estar en boga al grado tal, que sus esporádicas
apariciones incluso no se manejan prácticamente en taquilla ni en Ticketmaster,
¡no!, en el caso del torero mercadologo lo que se hizo el fin de semana fue
dotar por parte de la empresa o de algún ente, a los revendedores de banqueta
de una cantidad estratosférica de boletos, para que fuesen ellos los que los
ofertaran como también se recurrió al sistema español Ticketbis el cual cibernéticamente y según se
mueva la oferta y la demanda taza los precios llegando a alcanzar dicen los 200
dólares en localidades de general y en los de pista hasta 4500 dólares y no
estoy hablando de los asientos de arriba y de los de ringside en Las Vegas, sino
de gayola y barreras en la tierra de la gente buena(en donde no se chingan
entre paisanos, a menos que se trate de hacerlo por un boleto) eso es en el
plan ‘A’ el cual y si por alguna razón las autoridades municipales lo hubiesen
prohibido aduciendo lucro, entra a funcionar el plan ‘B’ que consiste que
mediante la compra de un suvenir o una fotografía
que cuesta ‘x’ cantidad de cientos de
dólares le ‘obsequian’ un boleto de una zona predeterminada y aquí es donde la
suspicacia nos pregunta ¿Por qué si la
empresa puede y debería venderle directamente al público los boletos a precio de
taquilla y con una comisión autorizada
en Ticketmaster, se los venden a los revendedores de banqueta y a los
computarizados?, convirtiéndose con ello en revendedores de su propio producto, el cual ponen en manos del
mejor postor, en la danza de la multiplicación al cubo de los peces o
más bien de los pesos.

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